El reflejo de Moro aparece en recién nacidos de manera involuntaria como respuesta a cuando el bebé siente que se está cayendo de espaldas o en respuesta a un ruido fuerte e inesperado. Se cree que éste es el único miedo o temor en los seres humanos que no es aprendido.
Harvey Karp en su libro «The Happiest Baby On The Block», explica que el 1er paso para calmar a un recién nacido con cólicos o llanto inconsolable, es hacerlo «taquito». De esta forma, evitamos que el bebé tenga estos sobresaltos donde levanta manitas y pies como si alguien lo hubiera asustado; además, le damos la sensación de apapacho constante.